Los ciudadanos romanos llevaban en primer lugar un praenomen, que correspondía a nuestro actual nombre propio. A continuación, se identificaban con un nomen, que pasaba de padres a hijos e indicaba la gens o clan del que procedían; y, finalmente, un cognomen, tomado de la familia a la que pertenecían dentro de la gens. En ocasiones, el cognomen también podía referirse a algún rasgo o cualidad familiar. A la rama paterna del emperador Nerón se le apodaba Ahenobarbus, que significa con la barba de bronce o pelirrojo.
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| Busto de Nerón, al que se le apodaba; con la barba de bronce |
En circunstancias excepcionales podían recibir también un agnomen, que tenía carácter honorífico o adoptivo, como en el caso de Publio-praenomen-Cornelio-nomen-Escipión-cognomen-el Africano-agnomen-.
Solo había 18 praenomina, que se expresaban a través de abreviatura cuando iban seguidos del nomen: por ejemplo, L por Lucio, o Sex por Sexto.Por el estudio de las inscripciones sabemos que el praenomen más frecuente era Cneo, seguido a poca distancia por Lucio, Cayo y Marco.
Las mujeres por el contrario, no poseían un praenomen. Se las identificaba con el nomen, que solía ser la forma femenina del nombre de la gens del padre. En las inscripciones los más comunes eran Cornelia y Livia.

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